La Construcción

En 1885, Peral ya había ideado, de forma totalmente discreta, las bases de su “torpedero submarino”, auxiliado por su antiguo mentor, José Luis Díez. Sería el conflicto con Alemania sobre las Islas Carolinas, el que, animado por sus compañeros, haría que Peral comunicase su proyecto al vicealmirante Pezuela, a la sazón, Ministro de Marina.

Trasladado a Madrid para mostrar sus planos y defender su idea, el Ministro de Marina crea una Junta Técnica encargada de estudiar la viabilidad del proyecto. Dicha Junta aprobaría el proyecto pero éste quedaría relegado al olvido con el cese del vicealmirante Pezuela como ministro, al morir el Rey.

Planos del Submarino Peral

Planos del Submarino Peral

Peral reactivó su proyecto y solicitó del Ministerio los fondos que habían aprobado la Junta, percibiendo escasa cantidades que le permitieron desarrollar su aparato de profundidades. A la vista de esta innovación, en 1887, se ordena a Peral que se presente nuevamente a la Junta Técnica, captando la atención y el interés de la reina Regente, doña María Cristina, quien recibe a Peral y emite una Real Orden para financiar la construcción del submarino.

A partir de ese momento, Peral viaja por las principales capitales de Europa, haciendo acopio de los materiales que le habrían de servir para la construcción. Apoyado por intelectuales de la época, comienza la construcción del “torpedero submarino” en el dique número 1 del Arsenal de la Carraca.

Así, el 8 de Septiembre de 1888, se produjo la botadura, en una multitudinaria ceremonia no exenta de algún incidente. A continuación continuaron los trabajos de alistamiento y Peral fue convocado a Madrid para establecer el programa de pruebas de mar.

Botadura del Submarino Peral

Botadura del Submarino Peral

En el mes de enero de 1889 comienzan las pruebas de mar que tendrían su día más importante en la simulación del ataque al crucero Colón, el 23 de Junio. A lo largo de estos meses se produjeron un gran número de incidentes, algunos relacionados con el submarino y otros que afectaban a Peral directamente. Sin embargo, Peral y su submarino supieron superarlos ampliamente.

El recién nombrado Ministro de Marina, Beránger, nombró una nueva Comisión Técnica la cual, a pesar del éxito de las pruebas del submarino, planteó una serie de condiciones de difícil cumplimiento con objeto de ralentizar o detener el proyecto.

El Consejo de Marina dio carpetazo definitivo al proyecto, a pesar de los esfuerzos de Peral quien propuso, incluso el desarrollo de un submarino mayor.

El submarino permaneció arrumbado en el Arsenal de la Carraca. En 1913 se ordenó su desguace, orden que no llegó a cumplirse, y sería trasladado a Cartagena en 1929 a petición del almirante D. Mateo García de los Reyes, fundador del Arma Submarina Española.

Hasta 1965, el submarino permaneció expuesto en la Base de Submarinos, siendo trasladado luego a varias ubicaciones en el Paseo de Alfonso XII, incluyendo una estancia en la Expo ’92.

El Peral rumbo a la Expo '92

El Peral rumbo a la Expo ’92. Foto: La Verdad

En 2012, el submarino Peral fue trasladado al antiguo Taller de Calderería del Arsenal de Cartagena, perteneciente en la actualidad al Museo Naval, donde se iniciaron las obras de restauración y conservación.

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